Mostrando entradas con la etiqueta Momentazos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Momentazos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de mayo de 2013

Momentazos: La máquina del tiempo de Peggy Olson

Por Miguel Roselló:




Creo no sorprender a nadie si afirmo que Mad Men está llena de momentos para la posteridad, de esos que en justicia deberían figurar en cualquier recuento. Debería resultarme difícil quedarme con un solo momento, pero lo cierto es que no lo es. Hay quien destaca ese cara a cara de cuarenta y cinco minutos entre Don y Peggy que es The Suitcase, hay quien no puede dejar de mencionar la bucólica ensoñación en la que se sumerge Betty durante su parto y tras la que subyace la más desasosegante de las realidades para una mujer, y cómo no, habrá quien sonría con sólo mencionarle la cortadora de césped.
No obstante, yo me quedo con un momento distinto, perteneciente a la que irónicamente se me antoja la peor temporada de la serie –la menos buena, siendo justos–: la cuarta.
Estamos en 1964. La muerte de Kennedy ha puesto a Norteamérica cara a cara con una realidad más desagradable de lo que el estilo de vida nacido en la era Eisenhower habría querido admitir, y el relevo está próximo. Las juventudes descontentas están empezando a asomar la cabeza, y si hay alguien en Sterling Cooper Draper Pryce permeable a este nuevo mundo  –al menos en este punto de la serie– es Peggy.
Hace demasiados años que la cuestión de la relación en suspenso entre Pete Campbell y Peggy Olson flota sobre ellos y sobre nosotros, pero el buscado y finalmente encontrado embarazo de Trudy, la mujer de Pete, parece materializar de pronto la conclusión a esta etapa de la serie y de sus vidas. Y cuando ésta llega, no hará falta una sola palabra por parte de ninguno de los dos.



El momento es tan intenso y simbólico, y está tan hermosamente filmado –nada menos que por Roger Sterling en carne y hueso; no será el último episodio dirigido por John Slattery–, que resulta difícil no sobrecogerse. Pete, quien en un triunfo para SCDP y para él mismo ha traído la cuenta de Cosméticos Vick’s a la firma, se ve rodeado de hombres de edad avanzada, pelo perfectamente recortado y peinado, trajes rigurosamente formales y modales agresivos, representantes de una especie condenada a una extinción a la que son ajenos, todos ellos envolviendo al ejecutivo de cuentas en una nebulosa de felicitaciones, alcohol y tabaco. A unos pocos metros y con una puerta de cristal como único intermediario está Peggy, que se ha reunido con sus nuevos amigos, que han venido a buscarla a la oficina. Son jóvenes de aspecto heterogéneo, modernos y llenos de vida, con pinta de adolescentes resuelvemisterios de una serie de Hanna-Barbera. Dos mundos reunidos, pero al mismo tiempo separados, bajo el mismo techo. Los jóvenes se dirigen hacia el ascensor, y Peggy va con ellos. En el último momento gira la cabeza hacia Pete, que desde su nube de humo y whisky le devuelve la mirada. Peggy está con un pie en la máquina del tiempo hacia el futuro, y esa última mirada es cuanto Pete necesita para saber que se están despidiendo, quizá para siempre.
Seguirán pisando los mismos pasillos y los mismos despachos, pero no podrán verse el uno al otro, pues los pisarán en épocas distintas.

sábado, 11 de mayo de 2013

Momentazos: ¿Te salió así, de dentro?

Extraterrestre, de Nacho Vigalondo.

But I could never make you stay.

Not for all the tea in China.
Not if I could sing like a bird.
Not for all North Carolina.
Not for all my little words.
Not if I could write for you
The sweetest song you ever heard.
It doesn't matter what I'll do.
Not for all my little words.



domingo, 24 de marzo de 2013

Momentazos: I thought I'd lost you, boy!

Elegir un solo momentazo dentro de Indiana Jones y la última cruzada (Indiana Jones and The Last Crusade, Steven Spielberg, 1989) es dificil, así que diré que PARA EMPEZAR he seleccionado este. Quizás dentro de un tiempo, en uno de esos instantes cinéfilos en los que el amor por Indy nos sale por los poros, le dediquemos un larguísimo especial a esta magnificencia.

El doctor Henry Jones, junior (Harrison Ford), ha rescatado a su padre el doctor Henry Jones, senior (Sean Connery), del "vientre de ese monstruo de acero", pero no ha podido evitar despeñarse por un precipicio hacia una muerte segura. Henry, Sallah (John Rhys-Davies) y Marcus (Denholm Elliott), el grupo de aventureros más rocambolesco del cine, corren al borde y...


Las actuaciones, la simpleza del guión al que no le falta ni le sobra nada y la duración y colocación de los planos (los cuatro mirando al vacío... esa foto...) concentra la esencia de la película en un momento de verdadera catarsis. El padre que siempre está desaprobando al hijo se desmorona y lo abraza en uno de los momentos más tiernos de la película. Tras esto, recupera la entereza y la compostura... pero solo por un instante: la emoción de la aventura corre por sus venas y necesita más. Vemos una breve luz ahí, un flash, y descubrimos de donde ha sacado Indy esa personalidad que tanto nos marcó de niños.

Y encima el vientro trae de vuelta el fedora, un personaje más, que, como Indiana, saltó del tanque antes de que se estrellara y ahora vuelve para continuar con el viaje.

Estoy dispuesto a salir a la calle a darme de hostias contra el que diga que la palabra "magia" no se puede usar para definir el cine.








sábado, 9 de marzo de 2013

Momentazos: Si ni siquiera sabes usar esa cosa...



Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Y Lola está tan enamorada de Manni que haría cualquier cosa por él, incluso tratar de atracar el banco en el que trabaja su padre por evitar que la mafia haga trizas a su novio. Esto ocurre, cómo no, en Corre, Lola, corre, una película tan espídica que valdría como sustituto de una sesión de gimnasio o de un chute de crack, dependiendo del respetable hobby de cada uno.

La extravagancia formal de Corre, Lola, corre esconde una historia estrictamente realista. Tom Twyker espera pacientemente a que la primera carrera de Lola termine antes de mostrar sus cartas. Sólo ahora el director nos permite comprender lo que realmente es Corre, Lola, corre: un juego de hipótesis paralelas, en el que la verdadera podría ser cualquiera o ninguna. Pero Twyker se muestra engañosamente cristalino a este respecto: quiere hacernos creer que ya ha trazado por completo el esqueleto de su película... cuando aún no lo ha hecho.

Durante el primero de los tres qué pasaría si de la película Lola le quita el arma al guardia de seguridad de un supermercado, pero al ser la primera vez que empuña una pistola, necesita la ayuda de Manni para quitar el seguro. El segundo qué pasaría si pone a Lola en la delicada situación de amenazar con disparar a su padre dentro de su propio banco con la esperanza de conseguir el dinero que necesita, y de nuevo empuña por primera vez un arma. Y para sorpresa del guardia de seguridad, nuestra y de la propia Lola, la chica sabe cómo desbloquearla.




Es el mejor momento de toda la película. Con un sencillo y perturbador gesto, con apenas una nota en el guion, Twyker derriba su propio castillo de naipes, concienzudamente construido sobre la base de la verosimilitud, y nos obliga a aceptar lo inaceptable: que las diferentes versiones que estamos viendo no son alternativas respecto a las otras, sino que de algún modo han ocurrido correlativamente.

Y sin recurrir a purgatorios.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Momentazos: The End is Here

Buscando un amigo para el fin del mundo (Seeking a Friend for the End of the World), 2012, escrita y dirigida por Lorene Scafaria.

Tras ser encarcelados por un policía dispuesto a hacer cumplir la ley incluso a las puertas del Apocalpsis, Dodge (Steve Carell) abraza a una desconsolada Penny (Keira Knightley) que se culpabiliza por la situación en la que se encuentran, mientras el tipo del letrero de "The End is Near" se siente en paz consigo mismo por estar viviendo esos últimos días que tanto había estado esperando.


El espectador observa la escena detrás de los barrotes de su propia celda. Todos estamos condenados.



sábado, 2 de marzo de 2013

Momentazos: Lois en camiseta.



Superman II, versión Richard Lester (1980): Kal-El (Christopher Reeve) habla con su madre (Susannah York) en la Fortaleza de la Soledad sobre su amor por Lois Lane (Margot Kidder). El héroe se ve obligado a elegir entre su novia y sus superpoderes mientras la chica presencia la escena en un camisón blanco de abuela. Momentos después, Superman se convierte en humano y Lois se lo agradece acostándose con él.

Superman II, versión Richard Donner (2006): tras una escena de cama, Superman, vestido como Clark Kent, se enfrenta a su disgustado padre Jor-El (Marlon Brando), quien opina que su hijo se comporta de forma egoista al dejar de lado su misión de protector del planeta por una mujer común. Después del sermón, le da a elegir entre ser Superman o un humano más. Kal-El entra en la cámara donde se verá librado de sus poderes mientras Jor-El lanza una dolida mirada de desprecio a Lois, que ha contemplado toda la escena vestida únicamente con unos calcetines y la camiseta de Superman que ha cogido al levantarse de la cama.